Me dijeron que no podía, que no debía, que jamás lo alcanzaría, que era una cría indeseable, que no tenía motivo para estar en aquella estación. No tenía la edad para pensar por mi misma. "Lárgate", fue su última palabra antes de darme la espalda para siempre.
No les hice caso.
Seguí mi camino, monté un tren a base de recuerdos, deseos, dudas y sobre todo, mucho, mucho dolor que escondía tras una sonrisa. En mi tren cabrían pocos pasajeros, pues nunca me gustaron las multitudes muy cerca de mi corazón. Cuando estuvo mas o menos aceptable, lo puse en marcha.
Descarrilé, se me acabó el combustible, mucha gente se bajó, decepcionada, y subieron indeseables a los que no pude contener, hubo que hacer algunas reparaciones de última hora, totalmente imprevistas... Y aquí estamos. Aquí estoy. Saludándoos desde la ventana del conductor.
No penséis que estoy todo el día ahí delante, no; cuando me canso, me retiro a la parte posterior, donde nunca nadie ha entrado. Me tumbo sola en la oscuridad a pensar, mientras el tren sigue avanzando; es muy útil el modo "Finge que no pasa nada" que le puse al principio.
Y el camino sigue, y sigue... Puede que los raíles no sean del mejor material, ni los más bonitos, ni los más seguros... Pero con ellos avanzo y avanzo cada día.
viernes, 13 de enero de 2012
viernes, 25 de noviembre de 2011
Psychosocial
Parece que todo el mundo está feliz. Sonríen. Me alegro por ellos, eso siempre es bueno.
Pero, ¿y yo...?
martes, 15 de noviembre de 2011
Libertad.
Puedo hacer lo que me plazca. Lo que quiera. Y nadie osa entorpecer mis piernas, mis brazos o mis labios; soy libre completamente. Corro por los bosques, salto, camino, canto, me arrastro, me escabullo, me río, duermo, nado y vuelvo a correr como una ráfaga de viento que no consiguen atrapar los dedos de un niño.
He llorado, sí, y he amado; pero no lo he hecho a la fuente de imperfecciones, el ser humano, no; me he enternecido al ver el agua caer por la cascada, y a la luz colarse entre las hojas, y al ciervo pastar junto al acantilado. He llorado y he amado con el más puro y único equilibrio, con aquello intocable, eternamente deseado, e ignorado por aquellos que no saben ver.
Y yo sé que es imposible amarme. A mi, fuente de tormento y agonía para los mortales, libre como la luz del amanecer, que sólo estoy tranquila cuando el viento me rodea y me indica paz.
A mi, dueña de todas las cosas bellas.
E inmune a los humanos.
Libre de toda atadura.
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