domingo, 27 de mayo de 2012

La mente es un mundo extraño.

Había una vez una chica que era feliz, o parecía serlo. Tenía muchos amigos, le iba bien en la escuela, no tenía problemas en casa. Y siempre estaba dispuesta a ayudar a todo el mundo y no dejaba de sonreír. Mucha gente se aprovechó de ésto y la traicionó. La otra poca gente que quedaba la llamaba "inocente" o "ilusa" por creer en esas personas. Ella no era nada de eso. Pensaba: "lo fácil es volver la cabeza y simplemente ignorar, pero yo creo que ayudar a alguien cuando lo necesita requiere valor, y aunque no obtenga nada a cambio, aunque me respondan dándome la espalda, sé que les he ayudado, que he hecho bien."

Ésta chica tuvo una buena vida, y lo sabía todo el mundo, pero nadie conocía sus problemas, y a ella eso tampoco le interesaba. En el fondo, como ya habréis podido intuir, estaba sola.
Poseía una madurez impropia de su edad, veía cosas que el resto ni se percataba, sufría el doble, pensaba el triple. "Me ha tocado el peso de unos años que no tengo." Cuando ya no podía más y se encerraba en su cuarto a llorar en la cama, se recriminaba por ello. Tenía que ser fuerte. Si había alguien que jamás la fallaría era ella misma. Y eso es lo que era: una chica aparentemente normal. Una chica que no, no había pisado los mundos del alcohol o las drogas, no había tenido una "infancia difícil", no la habían marginado nunca, no había tenido problemas económicos, ni traumas, ni intentos de suicidio.Y todo esto no es necesario para pensar y sufrir y ver el mundo como lo hacía ella.
No es ninguna mártir.
Y nadie ha de sentir lástima por ella.


Todo se verá, las hojas caen, llegará el invierno y será pronto primavera. Y así toda la eternidad.

domingo, 6 de mayo de 2012

A Lunatic's Confession

It´s our love in death. 私たちの愛は永遠に続く

A veces pienso que deberíamos correr lejos, dejando todo atrás, y permanecer fuera por siempre. 永遠に一緒に滞在
Vencer esta distancia (我々はこれまでのところである?) es complicado. Me estoy viniendo abajo. Falling down. No quiero verte morir. No quiero que te vayas. Pero no puedo hacer otra cosa (私は無駄な感じ!). Encerrada en mi mente comienzo a pensar, a caer, no hay tiempo, quiero estar contigo para siempre.
We don't plan. Did you believe my words? WHY DID I FALL IN LOVE WITH YOU?!? Esto se vuelve una tortura. Ya no puedo cantarte para dormir. Nunca pude. ¿Me amas? Yo lo sé. No quieres  (MIYAVIUTA!). Huyamos de todo, empecemos de cero, tomados de la mano recorramos un sendero juntos. を残していない! Now my body is on the floor and I am calling for aid. ¿Vendrás? Te espero.The blood drips from the corners of my mouth. If only you could see you are the only one I've dreamed of.
¿Me debería disculpar? Fue tu venenoso beso lo que me arrastró a esto. TONIGHT. Are you satisfied? ¿Qué clase de destino es éste? No te he abandonado, te sigo queriendo, lo haré para siempre.
Guy it's only you. I'm telling you the truth. Te amo.
¿No ves que eres con lo que he soñado siempre? 
Números y fechas que giran y giran donde no hay espacio, pero debería haberlo. ASFIXIA. Creo que me enamoré muy rápido, pero estoy bien. Sé que debería haber mantenido los ojos bien abiertos la primera vez que nos besamos. Esas fueron las palabras que me dijiste: "Eres lo mejor de mi vida, eres mi todo y mi nada, mi razón de vida, mi futuro y mi esperanza."
¿Cómo pude estar tan ciega? SO BLIND.
Oh, ¿es éste mi destino? ¿Es ésto lo que nos espera? Huyamos bien lejos de toda medida de distancia, perdámonos hasta desaparecer de los ojos que observan, subámonos hasta donde no nos puedan alcanzar.
Fui yo misma la que tendió su corazón y el cuchillo.Pero no me arrepiento.There's any doubt. Leave the world outside. Imagina dónde estarías ahora de no ser por mi. I'll bury them for this.
The dream is over. Lets start another new. Sé sincero. What do you want for me? What do you want to see? What do you want to believe?
Déjame entregarme a ti, sin marcos, sin dudas, quiero que me veas desnuda y comprendas todo lo que estoy dispuesta a hacer por ti. Must be something new. HEY LIAR!
Tan sólo digo la verdad. No te mentiría. Mi corazón no soportará esto mucho más. ¿Puedo verte? ¿Puedo acariciarte y escribir una sonrisa entre ambos pliegues de tu boca? Quitarte la ropa, somos jóvenes y aún así cargamos con un peso de años que no nos corresponde. Arañarte la espalda. Veo el mundo que podemos crear. Tan sólo sígueme. Lamer un cuello que subirá y bajará agitado. Icess soy yo. My thirst for blood turns me on, how sweet.
No nací para esto.
El mundo se derrumba, we will fight or we will fall; ateponernos a todo lo demás. Somos mejores, invencibles, volemos alto lejos del agua, del frío y del calor, del rap y el reggueton; lejos de los sueños rotos y las promesas sin cumplir.
La vida no tiene sentido, ni la muerte. Love can be just beautiful torture. Sin ti.
Jamás me iré sin ti entre mis brazos. Un día los cuentos hablarán de éste beso eterno, y los amantes no soñarán más con Romeo o Julieta. Nuestro amor nunca morirá.
Estaremos juntos para siempre.

jueves, 12 de abril de 2012

9 de Abril de 2012

Me levanté pronto gracias a la alarma, y salí de la cama 15 minutos después. En el pasillo me encontré a mi hermano, quien, intentando ocultar su emoción, me entregó un paquetito de terciopelo negro en el cual unas letras rezaban "El Señor de los Anillos" en dorado. Sonreí. Lo abrí y ahí estaba, el Anillo Único. De inmediato me lo colgué al cuello.
Bajé las escaleras y mi madre me felicitó y me dijo que volviese a la cama, que tenía que desayunar allí. Yo seguía sonriendo, así que volví y esperé. Media hora más tarde, tras haber soplado una vela y recibido mis felicitaciones, cuando ya podía pensar con claridad, me acordé de aquello y empezó lo inevitable: el dolor de estómago.
Estaba nerviosa, me sudaban las manos, el corazón me latía deprisa. En aquel momento sonó el teléfono, y fui corriendo a cogerlo.
-¿...Diga?
-Lu, soy Isa.
Isa! Aleluya.
-Mira, que a las dos en el Lúdico, ¿vale? Irá a recogerte Esther.
-¿A las doce?
-Dos, dos. Con Esther.
-Ah,vale. -miré el reloj. Aún quedaban cuatro horas. - Sin problema.
-Guay.
-Tía, estoy nerviosísima... No tengo ni idea de que puede ser, pero muchísimas gracias a las tres, en serio. Que os toméis tantas molestias...
-Nada tía, nada. Yo también estoy nerviosa. -rió.
-Estuve pensando, ¿es un oso panda gigante de peluche?
-¡Qué va! Jajajajajajajaja.
-¡Es que no se me ocurre nada! Oscuro, grande, relativamente comestible, abrazable...
-Ts, deja de indagar. Hala, nos vemos luego. A LAS DOS TE QUIERO ALLÍ.
-Si, pesá. ¡Adiós!
-Bye.

Salí corriendo a lavarme los dientes y la cara. Las siguientes horas transcurrieron volviendo loca a mi madre, yendo del cuarto de baño a mi habitación, con la plancha en la mano, sacando ropa del armario, probándomela, arrojándola sobre la silla y mirando el Tuenti cada dos minutos. Elegí esa blusa color sangre tan bonita que tengo, la falda negra y las botas militares; y con el pelo relativamente liso, salí de mi casa a las dos menos diez rumbo al Centro Lúdico, a un minuto a paso de tortuga de mi casa. Cuando llegué me senté en un banco a esperar. Saqué el movil. 2 llamadas de Esther y una de Adsi. Suspiré. Que desastre soy.
A los 15 minutos llegó Esther, tarde como es propio en ella, agitada y sonriente. -¡Hola, Lu! ¡Felicidades!
-Gracias. Mira lo que te traje. -saqué los tomos 7 y 8 de Death Note. - Aunque me dijiste que el 7 lo leíste por internet, yo te lo presto, es más emocionante así jejeje.
-Ay, gracias. Jo, a mi la muerte de L...
Hablamos de Death Note, de qué tal nos había ido la Semana Santa, de los deberes que teníamos cada una, mientras caminábamos hacia el sitio-que-yo-no-podía-saber-por-mucho-que-preguntase. De repente, le sonó el móvil a Esther. -Ah, es Isa.
Yo callé mientras intentaba descrifrar algún murmullo asilado que salía del altavoz. Cuando colgó, me dijo: - Pues que la sorpresa se está retrasando un poco. Que no nos demos prisa.
¡Mierda! En mi interior maldecí todo lo habido y por haber. ¿En serio me iban hacer esperar más...? Parece que sí. Caminamos y caminamos. Hacía un día precioso, ideal para estar tumbado mirando las nubes, y no para recorrese la ciudad a ritmo de Ferrari. (Sí, aunque la recomendación fue "despacio", Esther pareció no darse cuenta). Compramos una Coca-Cola en un chino y nos sentamos a descansar.
Descansaría ella, porque mi corazón seguía desbocado, el muy capullo; y mi estómago no paraba de retorcerse.
Paramos en tropecientosmil sitios más por las indicaciones que le daba Isa a Esther, hasta que en una de esas le arranqué el móvil de las manos y pregunté: -¿¡¿Tiene cebolla?!?
-Sí, si tiene.
-Oh, mierda, no me gusta la cebolla.
-Lu, tranquila. - y soltó una risa histérica antes de colgar.
Esther me miró sonriendo y dijo: -Tenemos que ir a un parque cerca de aquí, y ahí ya Rebeca e Isabel se reunirán con nosotras. Mientras andamos no mires atrás, no te vuelvas.
Sinceramente, no sé que dioses me ayudaron a vencer la curiosidad y no mirar a ver qué era; no, caminé todo recto sin girar la cabeza hasta que llegamos. Al rato llegaron estas dos, sonriendo, y yo me lancé corriendo hacia ellas. -Gracias, gracias, gracias...
Isa sacó un antifaz de su mochila. La miré enarcando las cejas. -Tenemos que llevarte con los ojos vendados...
Me lo puse. -Eh tía, que veo.
-Esther, ponle tu pañuelo también.
Entonces ya no nada. Tras que mis amigas se cercioraron de ello, agarré a Esther e Isa de las manos y empezamos a andar. Tenía muchísimo miedo, y estaba muy nerviosa. Podía caerme, tropezarme, resbalar, golpearme con algo... Por suerte, nada de eso pasó.
De repente, oí la voz de Rebeca que me decía: -Cuidado con el escalón, sube.
Y dejé de oir los ruidos de la calle. ¿Dónde estábamos? -Cuidado con la mesa, Lu.
Mesa. ¿Restaurante? Sí, olía a restaurante. Avancé con cuidado, guiada por Esther. Me quitaron el bolso, y me dejaron de pie con los ojos vendados. Esperando.
Mi corazón no daba más de si, las tripas me dolían, tenía la garganta seca y no paraba de morderme los labios. Empecé a marearme.
-Felicidades, princesa. -susurró una voz dulce y grave al lado de mi oído; mientras unos brazos rodearon mi cintura
Cayó una cortina en mi mente, abrí la boca sin poder decir nada, mis ojos se inundaron de lágrimas. -¿Qué...?
-Soy yo, Jonatan.
-Jonatan.
Estaba muy quieta, tensa. Él no podía estar aquí. No debía estar aquí. Estaba en Burgos, pintando locales. Claro que sí. Él mismo me lo dijo el día anterior. No estaba aquí. Sin embargo, estaba.
-Quitadme la venda...-mascullé, intentando hacerlo por mi misma.
Cuando conseguí retirarla de mis ojos, le vi. Sí, estaba allí, en aquel restaurante chino, donde la gente nos miraba, delante de mí, sonriendo, con los ojos brillantes. -Jonatan...
No pensé. Simplemente le abracé y le besé la mejilla. Cuando nos separamos, mi corazón ya pudo volver a su ritmo normal. Y yo también.
-¿¡¿Pero qué..?!?! ¿¡¿Estáis tontas?!? ¿¡¿Cómo se os ocurre?!? ¿Cómo lo habéis conseguido? ¡Quiero saberlo todo!
Se echaron a reír, e Isa suspiró, agotada, supongo. Nos sentamos a la mesa, y una china sonriente vino a traernos la carta. Yo estaba demasiado alucinada como para mirar nada, así que lo dejé a su juicio. Empezaron a contarme. Decían que no fue demasiado difícil cuadrar los horarios, que todo había salido bien... Comimos. Yo poco, muy, muy poco. Tenía la garganta seca y no podía tragar. Lo pasamos todos muy bien, nos reímos un montón. Entonces pidieron postres, y gracias a Jonatan pobré los Lichis. Isa y Rebeca se levantaron y le pidieron al chino que pusiese "Cumpleaños Feliz", mientras le ponían velitas a una tarta. Las soplé y pedí mi deseo. El segundo de aquel día, y uno ya se había cumplido.
Entonces Jonatan sacó sus regalos.
-¿Qué? Pero si con sólo que hayas venido estoy contentísima. No te tenías que haber molestado. No hacía falta.
Él sonrió y dijo que lo hizo por voluntad y gusto. Sacó dos paquetes. El más pequeño eran unos guantes de Gothic Lolita preciosos, y el más grande el primer tomo de Bakúman con su cajita para guardarlo. Estaba sonriente, súper feliz, cuando de repente sacó otra cosa más. Ya entonces me sentí desfallecer.
Era el dibujo.
No se qué balbuceé, ni que intenté decir, pero parece ser que lo entendió. Me cogió la cara con sus manos, y me besó.
En aquel momento yo... No puedo describir como me sentía. No puedo. No hay palabras. Corrijo, las habrá, pero no las encuentro.
Salimos del restaurante a las cinco menos algo. Isa, Esther y Rebeca se despidieron de nosotros, y quedamos solos. Le miré.
Le enseñé la zona de los graffitis, y grabó nuestro mensaje en un huequito de pared en blanco; fuimos a un parque que estaba cerca, y allí nos tumbamos sobre el césped.
El resto del sueño me lo guardo para mí.
Como dije, es demasiado maravilloso como para poder encontrar las palabras adecuadas.
¿Sabéis? Fue el mejor día de mi vida, el mejor cumpleaños que he tenido nunca y la mejor sorpresa que me han dado jamás.