sábado, 4 de octubre de 2014
Ay.
Duele, duele, duele. Una mata de espino clavándose incansablemente ahí, en lo profundo, que se retuerce con palabras y aprisiona con sonrisas. Y yo sigo pidiendo esas palabras y buscando esas sonrisas. Pero duele tanto que creo que voy a llorar.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Muerte.
El saberse muerto no es nada especial. No a estas alturas. Uno sabe que va a morir como prueba fundamental de que la ley natural existe y opera. No se debe tener miedo a la muerte. La aceptación y asimilación de la misma es parte del proceso vital.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Madrid entre los dientes.
Madrid va pareciendo un lugar diferente, un Madrid que nunca visité. La segunda piel de la serpiente. Septiembre en Madrid, no puedo esperar a Octubre, no veo llegar Noviembre, que Diciembre muera por el camino. Es decir, todo ha cambiado. Todo sigue siendo exactamente igual, sus calles, sus turistas, sus bares y sus mendigos. Ya no puedo esperar a volver a recorrer el centro, las callejuelas sucias, los restaurantes chinos, las bibliotecas polvorientas regentadas por locos, sus teatros. Me dí cuenta que todo ha cambiado, que nada es como antes, e incluso si llego a perderlo, si llega a desaparecer, si le consumen los libros, seguiré viendo a Madrid así, tan hermosa, tan orgullosa, tan cálida, tan elegante, tan caprichosa.
Esa sonrisa sosegada, dulce, quizá irónica, pero sin maldad alguna. No veo serpientes tras ella, no me reconozco. Ha dejado un regusto agridulce en mi mente y ya no puedo apartarme de su lado. ¿Su lado? Quizá le estoy dando demasiada importancia. Simplemente quiero redescubrir Madrid así, una y otra vez hasta morir.
Esa sonrisa sosegada, dulce, quizá irónica, pero sin maldad alguna. No veo serpientes tras ella, no me reconozco. Ha dejado un regusto agridulce en mi mente y ya no puedo apartarme de su lado. ¿Su lado? Quizá le estoy dando demasiada importancia. Simplemente quiero redescubrir Madrid así, una y otra vez hasta morir.
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