Cierra los ojos, y piensa por un momento, en un fugaz amanecer. No me mires así, hazlo. Deja que el rocío de una mañana se adhiera a tu piel, como si fueras otra brizna de hierba. Recuéstate en el césped. No abras los ojos. Acaricia tu pelo, así, despacio. No tengas prisa. Ahora dejaré resbalar mis labios en tu cuello, no te asustes. Tranquila. Acaríciame la nuca, no me importa tu torpeza. Bésame.
- Raúl, estoy asustada... Bueno, no.. Pero...
-Shhh.
Te quitaré ese colgante. Soltaré las tiras que apresan tu cuerpo. No te pasará nada. Piensa en los rayos de sol. Dan a tu piel un aspecto suave. Delicado. Un melocotón dorado que nunca ha sido dormido. Déjame hacer, relájate. Así. Acaríciame los párpados. Y ahora...
-Por favor, no sé si quiero hacerlo. Estoy nerviosa. Te quiero.
-¿Acaso eso no basta?
Déjate llevar. ¿Escuchas los pájaros? Cantan para nosotros. Desabróchame la camisa. Así. Bien, preciosa. Olvida la ciudad. A papá y mamá. Relájate. ¿Ves? Ya estamos desnudos. No ha sido para tanto.
-Raúl, ¿que me vas a hacer ahora? Por favor...
-Te miraré hasta la caída de la noche. Haré lo que me pidas. No tengas miedo. Me limitaré a contemplar este cuerpo tuyo tan hermoso, adorándolo, y disfrutando del amor que me das... Qu es mío, sólo mío; y aún no me lo creo.
-Entonces, ¿no me vas a hacer nada?
-¿Que quieres que haga? Si quieres, mírame tu también.
Ella se relajó. -No, está bien así... Gracias.
-Gracias a tí, angel.
domingo, 19 de septiembre de 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
Silencio.
-Eh, oye, yo más no puedo hacer.
Silencio.
-En serio, ¡lo intenté! Pero si supieras lo mal que se me pusieron las cosas... Mi trabajo peligraba, mi novia cortó conmigo, mis compañeros (todos, excepto Guido) me miraban mal y no me dirigían la palabra.
Suspiro.
-Me encantaría poder remediarlo, pero no puedo. Tu sabes... Por favor, compréndelo... ¿Nos seguiremos viendo, verdad? Te quiero muchísimo, pero he renunciado a tanto por ti... Que no creo que me merezca este silencio.
Respiración profunda.
-Anda llámame. Te quiero. Te amo.
PIIIIIIIIII.
-¡Holaa! ¿Vienes al cine mañana? Vendrán Sara, Mi...
Click. Apagó el buzón de voz.
Miró por la ventana, distraída. Una lágrima corrió por su mejilla. Con un gesto furtivo la hizo desaparecer. Empezó a sollozar.
Silencio.
-En serio, ¡lo intenté! Pero si supieras lo mal que se me pusieron las cosas... Mi trabajo peligraba, mi novia cortó conmigo, mis compañeros (todos, excepto Guido) me miraban mal y no me dirigían la palabra.
Suspiro.
-Me encantaría poder remediarlo, pero no puedo. Tu sabes... Por favor, compréndelo... ¿Nos seguiremos viendo, verdad? Te quiero muchísimo, pero he renunciado a tanto por ti... Que no creo que me merezca este silencio.
Respiración profunda.
-Anda llámame. Te quiero. Te amo.
PIIIIIIIIII.
-¡Holaa! ¿Vienes al cine mañana? Vendrán Sara, Mi...
Click. Apagó el buzón de voz.
Miró por la ventana, distraída. Una lágrima corrió por su mejilla. Con un gesto furtivo la hizo desaparecer. Empezó a sollozar.
martes, 7 de septiembre de 2010
Stars and Butterflies
Abrazados, miraban sentados en la elástica hierba, las estrellas. La fiesta se desarrollaba con normalidad allí abajo; ellos estaban en lo mas alto de la colina. Duna verde. Noche de purpurina que parece que no terminará.
Les llegaban retazos de canciones, que no hacían mas que estorbar en aquellos momentos.
Ninguno sonreía, pues estaba de más. No se miraban, las palabras lo estropearían todo. Lo que habían construido a partir de su silencio. Sólo se susurraban, de vez en cuando y con cuidado, cosas dulces y tiernas, pequeñas como lágrimas e indescriptibles como el océano. Por temor a espantar lo que habían construido a partir de su silencio. Estrellas y mariposas.
Les llegaban retazos de canciones, que no hacían mas que estorbar en aquellos momentos.
Ninguno sonreía, pues estaba de más. No se miraban, las palabras lo estropearían todo. Lo que habían construido a partir de su silencio. Sólo se susurraban, de vez en cuando y con cuidado, cosas dulces y tiernas, pequeñas como lágrimas e indescriptibles como el océano. Por temor a espantar lo que habían construido a partir de su silencio. Estrellas y mariposas.
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