sábado, 29 de mayo de 2010

¡Hola! ¿Qué tal?

Primero entró mi madre, mi hermana y mi padre, luego yo. La cumpleañera estaba de pie con su marido, les saludamos, les entregamos su regalo. Era una buena fiesta, seríamos unas veinte personas, con música agradable, apetitosa comida y espacio.
-Felicidades..
-Ay, gracias. Pasad, probad la carne. Rafa la hizo y está riquísima.
Obvio, llegábamos los últimos. Como una ráfaga pasó su hijo, exclamando algo de que se iba a la calle. Sonreí por algo que me decía mi hermana, pero se fue a saludar a su amiga. A ver si también la veo... Estaba de espaldas a nosotros charlando con un señor con gafas. Mi hermana le hizo cosquillas en la espalda, y se giró sorprendida. Iba hermosa. Hermosa y ya está.
-¡Hola! ¿Qué tal?
- Bien. Mis padres están por ahí, y mi hermano... Ah, aquí.
Le sonreí. Ella hizo lo mismo. -¿Cómo estás?, me dijo.
-Fantástico.
Nos dimos dos besos, como era su costumbre. Aspiré su perfume como si fuera mi salvación. Dios, que rico olía... Se fueron las dos juntas a hablar, dejándome con la mirada perdida y un olor celestial. Se iban riéndose, a reunirse con unos amigos de su edad que esperaban fuera. "Amigos...-pensé-... Aspiran a pretendientes"
Me relajé y las olvidé, y su madre me condujo junto a la comida. La música seguía sonando, y eligieron un tema electrónico, de Akon y nosequién mas. No pegaba son el ambiente que había, ya aún menos con estas personas. La media era 40 años, y había un par de hombres que venían con ganas de marcha y a escuchar rumba y cosas "bailables" para ellos. A pesar de todo, hicieron la parodia de "baile electrónico". Me reí y me serví una Coca-cola, llevándole otra a mi padre. Ambos fuimos a la entrada de la casa, y nos quedamos en las escaleras, al lado de un diminuto jardín, observando a los chicos.
Ambas se reían de las tonterías de sus amigos (unos cuatro), dos de ellos tenían posibilidades, pero eran amigos y nada mas, así que los descarté. Ya me reiría de mi hermana en casa, diciéndole que si había ligado lo suficiente. Esa idea me arrancó otra sonrisa. La tercera de esta noche. Mi padre se puso a evaluarlos en voz baja, y yo le ponía los puntos sobre las íes. La observé detenidamente, quitando a mi hermana de mis pensamientos y a los demás chicos. Se reía por algo que le decía un rubito, y bebía pequeños sorbos de algo sin color definido. Parpadeaba lentamente y con una sensualidad que desconocía. Aparentaba ser inocente, cuando la verdad era que sabía demasiado de demasiadas cosas. Aunque mejor me callo. No la conozco demasiado. Lo único que tengo grabado de ella es su sonrisa, sus ojos, y la manera que tiene de sonrojarse. Algo me sacó de mi ensimismamiento. Dos chicos habían empezado a pelear. Ella intentó separarlos, inútilmente. Entró en su casa, enfadada con ellos, pero se detuvo casi medio segundo para mirarme; o eso me pareció.
La noche pasaba, no sé si fugaz o lentamente. Pero hablamos, nos reímos, """"bailamos""""... Hasta que tuvimos que irnos. Se despidió de mis padres cariñosamente, a mi hermana le dio un gran abrazo y un beso. Se detuvo ante mi y me dio sus dos besos, uno por mejilla, y "cuídate". Nos acompañó hasta la puerta. La saludamos otra vez desde el coche. Ella volvió a entrar en su casa. Y creo que no salió mas.

1 comentario:

  1. Hola, Lucía. ¿Cómo estas? Fantástico tu relato, ¡cada vez escribes mejor, chiquilla! Cuajado de detalles, con descripciones súper profesionales y con ese final un tanto inquietante...Y sí, Akon para los de más de 40 como que no va, te lo digo yo, que curro de Dj, jaja. Veo, además, que tienes un montón de blogs, haces como yo, que tengo 4, pero lo malo es que cuesta ponerse al día con los lectores de todos. ültimamente he dejado los relatos de lado, que era lo que mejor se me daba, porque he empezado a escribir poesía, pero es que el amor es así, condiciona hasta lo que una escribe, jeje. Un beso fuerte, querida niña.

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